Consulta inicial
La primera reunión no es para vender un servicio: es para entender qué decisión tiene el cliente por delante y cuánto tiempo tiene para tomarla. De ahí sale si hace falta un encargo completo o una respuesta puntual.
Un estudio enfocado en empresas que crecen y en el patrimonio de quienes las construyeron.
Prevención primero; litigio cuando de verdad conviene.
Fides Abogados trabaja sobre una idea simple: el cliente no necesita saber todo el derecho aplicable, necesita saber qué hacer. Nuestra obligación es llegar hasta esa recomendación.
La estructura, los socios y las reglas que evitan el conflicto antes de que aparezca.
Contratación y desvinculación bien hechas, que es donde se gana o se pierde el juicio.
El tratamiento de la operación antes de ejecutarla y la defensa cuando la revisan.
Atendemos la consulta desde la decisión que hay detrás, no desde el área de práctica.
Selecciona una pregunta para ver cómo la resolvemos.
Revisamos el estatuto y lo acordado, y estructuramos la salida con la valorización y las garantías que protegen a los que se quedan.
Ver el área relacionadaRevisamos cómo se contrató y cómo se liquidó, evaluamos el escenario real y asumimos la defensa o negociamos, según convenga.
Ver el área relacionadaAcompañamos la fiscalización desde el primer requerimiento y preparamos los descargos con el sustento de cada operación.
Ver el área relacionadaLo revisamos y te marcamos qué es negociable, qué es inaceptable y qué conviene aceptar para cerrar el negocio.
Ver el área relacionadaHacemos el estudio de títulos, revisamos cargas y gravámenes y te decimos qué hay antes de que firmes la minuta.
Ver el área relacionadaLevantamos el mapa de obligaciones que aplican a tu actividad y ordenamos lo que falta antes de la visita.
Ver el área relacionadaIdentificamos tus bancos de datos, preparamos su registro y redactamos los avisos y consentimientos que la ley exige.
Ver el área relacionadaEl cliente decide dónde empezamos y hasta dónde llegamos. Cada etapa se puede contratar por separado.
Así trabajamos cuando el encargo va completo. Si solo necesitas una opinión puntual, se puede.
La primera reunión no es para vender un servicio: es para entender qué decisión tiene el cliente por delante y cuánto tiempo tiene para tomarla. De ahí sale si hace falta un encargo completo o una respuesta puntual.
Revisamos contratos, estatutos, planillas, resoluciones y todo lo que exista. La mayoría de los problemas legales de una empresa ya están escritos en algún papel que nadie volvió a leer.
Entregamos la opinión legal con una recomendación concreta y el riesgo de cada camino en términos de plazo y dinero. Un informe que solo enumera riesgos deja al cliente igual de solo que al principio.
Redactamos el contrato, negociamos el acuerdo o asumimos la defensa. El cliente sabe siempre en qué etapa está el asunto y qué se espera de él en la siguiente.
Un acuerdo firmado no se cuida solo. Llevamos control de los plazos, las obligaciones asumidas y las renovaciones, y avisamos antes de que venzan, no después.
No se trata solo de tener la razón: se trata de poder decidir con información y a tiempo.
Cada opinión termina con qué hacer, no con una lista de riesgos para que decida el cliente solo.
El costo se acuerda al inicio y por escrito: nadie recibe una factura que no esperaba.
Explicamos el asunto en los términos del negocio del cliente, y dejamos el lenguaje técnico para el escrito.
Un contrato bien redactado cuesta una fracción de lo que cuesta después discutirlo en un tribunal.
Llevamos el control de vencimientos y renovaciones, y avisamos antes de que sea tarde.
El abogado que conoce el caso es el que responde el teléfono, sin cadenas de intermediarios.
Lo que conviene entender de Fides Abogados en la primera conversación.
Asesoría corporativa, laboral y tributaria, y defensa en litigios.
Principalmente en empresas en crecimiento: ordenar la estructura antes de que el problema aparezca.
Empresas que se profesionalizan, operaciones de compra e inversión, y personas con patrimonio que proteger.
Que una decisión importante se tome a tiempo y con la información legal completa sobre la mesa.
Leemos lo que realmente se firmó, damos una recomendación concreta y controlamos los plazos después.
Decimos cuándo no conviene litigar, aunque litigar sea lo que más nos convendría a nosotros.
Cuéntanos qué tienes que resolver y te decimos qué está en juego y qué conviene hacer.